Revista digital de la comunidad terapéutica del Hospital El Tomillar

Archivo para noviembre, 2013

CUENTO DEL REY Y EL JARDINERO

Érase una vez un rey muy malo, muy malo.

 REY

Un día salió de cacería con los criados, los perros y los caballos y empezó a llover. Entonces se metieron debajo de un árbol y uno de los criados vio una luz y dijo: ¡Vamos para allá a ver que es aquello!.

Por otra parte, un gato y un pajarito caminaban por el bosque cuando de pronto miraron hacia arriba y les cayó una manzana de uno de los árboles. Pero resulta que la manzana estaba picada y en el suelo se quedó. Siguieron caminando y se encontraron otra manzana: ésta estaba buenísima. Como había empezado a llover se quedaron en aquel lugar, y allí, poco después, se encontraron con el Rey.    GATO

 El criado que había visto la luz, oyó al pajarito y al gato, y al encontrarse perdidos, éstos se

pajarito

ofrecieron a indicarles el camino. Y así fueron hasta un convento.

MANZANOCuando llegaron allí, llamaron y les abrió la puerta un fraile. Al ver que era el rey, enseguida le dieron cobijo, le quitaron la ropa mojada y le pusieron de limpio. El rey preguntó quién mandaba en el convento y le dijeron que allí mandaba el prior. Hablando ya con el prior, el rey le dijo: Te voy ha hacer tres preguntas; si no me las acierta vengo mañana por la mañana y te mato.

1ª pregunta) ¿Cuánto vale dios? jardinero

2ª pregunta) ¿Cuánnto hay hasta el cielo?

3ª pregunta) ¿Quién me puede engañar?

El prior cogió un libro y se puso a pasear por el jardín a ver si daba con las respuestas para poderle contestar al rey.

Llegó el jardinero, que era muy cuco: -Mi prior, que lo veo muy desanimado, ¿que le pasa?.fraile II

El prior le explicó lo ocurrido con el Rey y las tres preguntas que éste le había hecho.

El jardinero le contestó: Vd no se preocupe, que yo me pongo en el confesionario y le digo las tres respuestas al rey.

Mientras así hablaban, en el jardín ocurrían otras cosas: el gato que había ido para allá con el rey y el pajarito, se enfadó en un momento dado y se tragó al pajarito. Éste se movía en la barriga del gato. El jardinero que lo vio, cogió al gato y le dijo: ¡O lo sueltas o te abro la barriga! Y el gato entonces abrió la boca y salió el pajarito, que era de muchos colores. Y en cuanto salió echó a volar.

Al día siguiente por la mañana, llegó el rey al confesionario y le dijo al que él creía que era el prior:

-¿Está usted preparado?

-Sí.

1ª pregunta): ¿Cuánto vale dios?

-Dios vale 30 monedas de plata porque así lo vendió Judas.

2ª pregunta) ¿Cuánta distancia hay hasta el cielo?

-Hay mil millones, de mil millones, de mil millones de metros. Si usted no se lo cree, pues mídalo.

3ª pregunta) ¿Quien me puede engañar?

-Y a usted lo puedo engañar yo, porque se cree que está hablando con el prior y está hablando con el jardinero.

El rey, preso de rabia, en lugar de cumplir con su palabra, trasladó de sitio al jardinero y lo desterró a Groenlandia.

En Groenlandia, el jardinero se encontró con un tesoro. Volvió a su tierra muy rico y compró unos terrenos y construyó un palacio.

El día en que inauguraron el palacio, comenzó a llover sin parar. Pasó la lluvia y se vio un hermoso arco iris. Los invitados llegaron y se estaba divirtiendo todo el mundo.

En aquel momento apareció el rey en un carruaje y se bajó. Entró y vio al jardinero y le dijo:

-¿Tu eres el jardinero que yo expulsé de aquí?.

Contestó el jardinero: “Sí, yo soy, su Majestad, soy el jardinero que usted expulsó”.

-¿Y cómo es que tienes tanto dinero? El jardinero le dijo: Gracias a usted, porque me encontré un tesoro en donde me exilió.

Del mismo coraje, el rey se fue a subir en su carruaje y se cayó de boca, partiéndose los dientes. Y entonces, el jardinero le dijo: Como no soy rencoroso, te pagaré el dentista, para que te haga una dentadura.

Lo que ocurrió después, es que el dentista era casi tan malo como el rey y le puso una dentadura, pero de burro.

Moraleja: Haz el bien, porque la verdad y la justicia siempre triunfan y el que hace mal recibe mal.

Siembra lo bueno y lo recogerás.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado y el que no levante el culo se le queda pegado.